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Lunes, 29 de enero de 2018

La degradación de la cadena alimentaria conduce a un envejecimiento precoz

Los sistemas intensivos de cultivo y producción han provocado un empobrecimiento en minerales, vitaminas y otros nutrientes de los alimento. Así, medio kilo de carne hoy tiene la mitad de hierro que hace 50 años en vitaminas, el brócoli tiene un tercio del calcio y los peces de factoría 6 veces menos de magnesio que los de pesca extractiva. Sin embargo, los minerales son elementos químicos imprescindibles para la salud y, aunque las necesidades diarias son pequeñas, su deficiencia provoca muchas alteraciones en el organismo.

Desde el punto de vista químico, los alimentos son una mezcla de moléculas entre las que se encuentran principalmente proteínas, carbohidratos, lípidos, minerales vitaminas y agua. A ello se añaden las reacciones que se dan entre estos componentes para generar otras moléculas que aportan características sensoriales al alimento, como ocurre con el oscurecimiento de la costra del pan al ser horneado. Por su parte, la bioquímica permite explicar algunos cambios que ocurren cuando hay alguna actividad biológica implicada, por ejemplo, cuando se oscurece un plátano o una manzana al quitarles la cáscara y exponerlos al aire.

 

Biodisponibilidad iónica 

 

Desde el punto de vista nutricional, hoy el organismo humano se encuentra con  dificultades para extraer de los alimentos cotidianos los minerales necesarios para su funcionamiento correcto, ya que, la degradación de la cadena alimentaria durante los últimos cincuenta años ha contribuido en mayor parte a dañar los eslabones que la componen. Sin embargo, existe en la Tierra una segunda cadena alimentaria preservada que puebla de forma natural los océanos y de la cual se pueden extraer los nutrimentos minerales, entre otros, que escasean en la alimentación industrial. El fitoplancton, la biomasa más importante del planeta, modula, gracias al proceso de fotosíntesis bajo la acción del sol, todos los minerales existentes y los transfiere al agua de mar. El zooplancton se alimenta de este “huerto biológico marino natural” creando a su vez una masa de elementos biodisponibles para el organismo humano, gracias a la biocenosis marina, que no es otra cosa que la transformación de los elementos minerales no biodisponibles en elementos minerales biodisponibles a través de la interacción trófica entre diferentes organismos que componen las eflorescencias  planctónicas. De esta manera, el agua de Mar aporta todos los minerales y los elementos traza necesarios para la regeneración y la nutrición. 

 

Terapia Marina

 

El Plasma Marino de Quinton contiene 78 minerales biodisponibles de los que al menos 24 están implicados en reacciones enzimáticas y 64 son indispensables para la lectura del código genético. La carencia de minerales y oligoelementos puede provocar diversos trastornos de salud como la osteoporosis, la hipertensión, problemas digestivos de diversa índole, la anemia, dolencias cardiovasculares, debilidad del sistema inmunológico o elevar el porcentaje de azúcar en la sangre.

 

René Quinton

 

A finales del siglo XIX, el científico francés René Quinton observó que los seres humanos somos un “acuario marino viviente” en el que las células nacen y viven bajo las mismas condiciones acuáticas que aquéllas donde surgió la célula primitiva, hace millones de años. Descubrió también que la vida animal, nacida en el mar, tiende a mantener las condiciones de sus orígenes, a pesar de las variaciones durante el tiempo, definiendo la enfermedad como una alteración de ese medio primigenio fundamental.

 

Nacía así la Terapia Marina, basada en el Plasma de Quinton, utilizado desde entonces para mantener un buen estado de salud y regenerar y aportar equilibrio y vitalidad al sistema celular en situaciones de deshidratación, contaminación múltiple, carencias nutricionales y enfermedades.

 

Más de cien años de práctica médica y clínica y numerosos estudios realizados recientemente confirman que la Terapia Marina tiene un efecto muy positivo en la salud, estado físico y calidad de vida de las personas de cualquier edad, gracias al aporte de sales minerales biodisponibles y oligoelementos naturales, que contribuyen a la salud orgánica a través de la renovación celular y de la nutrición celular completa.

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