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Sábado, 25 de noviembre de 2017
Actualizada el: Viernes, 24 de noviembre de 2017 13:24
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Jueves, 21 de abril de 2016

Los espacios públicos deben estar cardiorpotegidos

Cuando leemos noticias vemos se hace cada vez más hincapié en la necesidad de llevar una vida sana y tener buenos hábitos alimenticios. Se organizan maratones para promover el ejercicio, apoyar asociaciones, evitar muertes en accidentes de tráfico, etc.

Por Nuño Azcona |

[Img #4467]Todo esto está muy bien, si al participar en estos eventos los corredores se lo toman en serio, realizándose una revisión previa y entrenan adecuadamente antes de  participar.

Estos eventos y la publicidad dirigida a educar a la población, parten de la investigación médica que está en constante evolución.

A pesar de toda esta información y de los artículos publicados por los cardiólogos insistiendo en lo necesarios que son los desfibriladores y el aprendizaje del masaje cardíaco para combatir la muerte súbita, aún no somos conscientes de los más de 30.000 fallecimientos que se producen al año en nuestro país, un número muy superior al que producen los accidentes de tráfico: 1.688  en 2014.

Esta comparativa nos debe hacer reflexionar: es importante acabar con las muertes en accidente de tráfico pero también con las producidas por paro cardíaco. Y estas últimas son más fáciles de evitar.

Si nos comparamos con EEUU, uno de los países más avanzados en cardioprotección por la implantación masiva de desfibriladores, el índice de supervivencia tras una parada cardíaca alcanza el 50 por 100  cuando en España la cifra es de sólo un 4 por 100.

Para atender a una persona en parada cardíaca y conseguir que recupere el pulso sin riesgo de secuelas irreversibles tenemos como máximo 5 minutos. Cada minuto que pasa disminuyen un 10 por 100 las posibilidades de superviviencia.

Con la cardioprotección de espacios públicos, lugares donde se producen la mayor parte de los paros cardíacos, se pueden salvar muchas vidas. Para animar a la instalación de desfibriladores en todos los lugares con gran afluencia de público, se publicó el Real Decreto 365/2009, de 20 de marzo, que establece las condiciones y requisitos mínimos de seguridad y calidad en la utilización de desfibriladores automáticos y semiautomáticos externos fuera del ámbito sanitario.

Tras su publicación se instalaron algunos desfibriladores pero de forma muy tímida. Sólo se empiezó a ver más movimiento a raíz de normativas que obligan a su instalación a partir de unas pautas concretas. Pero hasta hoy, su disponibilidad sólo es obligatoria en cuatro Comunidades Autónomas: Andalucía, Canarias, País Vasco y Cataluña.

Los desfibriladores semi-automáticos (DESA), se han creado para que pueda usarlos cualquier persona sin necesidad de conocimientos sanitarios previos. Son fáciles de utilizar, por su manejo intuitivo apoyado por una grabación de voz que indica los pasos a seguir. Además, sólo funcionan si, tras realizar un electrocardiograma, el propio equipo cree conveniente realizar  la descarga eléctrica.

Gracias a la concienciación ciudadana encontramos cada vez más empresas,  aeropuertos, centros comerciales... equipados con desfibriladores semi-automáticos.  Estos equipos, junto a la formación en resucitación cardiopulmonar, pueden revertir una situación de parada cardiorrespiratoria entre el 70 y el 90 por 100 de los casos.

Los avances tecnológicos han permitido crear dispositivos de fácil majeo y bajo coste como el DOC (Desfibrilador Operacional Conectado), una patente de B+Safe. Es un equipo portátil único en el mercado que diagnostica y trata la parada cardiorrespiratoria, restableciendo un ritmo cardíaco normal hasta la llegada de los servicios de emergencia.

Cuando es necesario utilizarlo, al coger el equipo éste, de forma automática se pone en contacto con el usuario personal de emergencias que indica los pasos a seguir para su manejo correcto hasta la llegada de los servicios médicos. Otra de las ventajas de esta innovación es su localizador GPS que facilita a emergencias emergencias las coordenadas que facilitarán a la ambulancia la localización rápida y eficaz del paciente aunque se haya trasladado el equipo.

También incluye un sistema de telecontrol que garantiza en todo momento su perfecto estado de funcionamiento.

La facilidad para disponer y utilizar de este tipo de tecnologías debe animar a gobiernos, empresas, entidades y asociaciones a concienciar a la población y tomar medidas que permitan revertir la situación de paro cardíaco gracias a la creación de zonas o espacios cardioprotegidos en los que la tecnología tiene un papel determinante.

Un área cardioprotegida debe contar con al menos, un desfibrilador, con mantenimiento garantizado y personas adecuadamente formadas para poder garantizar una rápida actuación en caso de paro cardíaco repentino (para conseguir que vuelva a latir el corazón de la persona afectada), hasta la llegada de los servicios médicos de emergencia.

Nuño Azcona, Director General de B+Safe

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